léanme en todos los sentidos
al oriente o al poniente
trenzada de grullas y cañaveral
descifren mi piel de espinas
hasta enceguecer
hasta que no puedan
hasta la mismísima peste
aunque no quieran
aunque sí quieran
aunque se desandes por la certeza
que de aquí a un lustro
ya no me tendrán
.
.