. . lloviznás, Boedo aunque poco durará este respiro un benteveo urbano balbucea apenas e intenta llenar su cantimplora antes que el sol vuelva a azotar
más luego habrá de ocultarse quién sabe en qué hueco de qué cúpula o en qué zaguán hipocondríaco del tiempo ahí viene ya empuña Brasita cada vez más brasita su resplandor cizañero
y el ave se manda a guardar espectral enmudeciendo de nuevo
lloviznaste, Boedo cortito y al pie sibarita lascivo para dejarnos sedientos con la lengua seca en el afuera . .