si algún día
tenés intención de hablar seriamente conmigo
(aunque ya sabés cuánto aprecio tu sentido del humor)
llamáme
pero no sobés, nene
no me trates como si fuera un cacho de carne
porque tengo tripa
porque tengo alma
porque tengo ternura a la enésima para dar
y alguna que otra neurona
además de estas dos grandes tetas
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