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domingo, agosto 16, 2009

lloverá en Mataderos?

imagen: 'puff of smoke' - Alex Koloskov


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en el prado naranja
de un país lejano
vivía una aldeanita
de
níveo delantal
y pollera de harapos...

(m... timbre)

un día
de cielos de zinc y lluvias inquietas
pastos reverdecidos y pasionarias en flor
hubo una aparición...

oh encanto de encantos!

(el sodero... ¿un domingo?)

paseábase la campesina
mojado el borde de la falda

descalzos los pies
en la esponjada hierba

y cada tanto
un olor a menta
refrescaba el aire de su espalda

(teléfono ahora, seguro es la mami)

los ojos peinaban el horizonte
en el desespero del hallazgo
y sólo se podían oir
murmullos de aleteos...

¿se habrá secado la cascadita?

- fin -

(cómo cuesta el cuento)
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miércoles, mayo 27, 2009

dale gas despacito

En un cafecito de Buenos aires, el poeta busca como perro en caza y mirada insomne su musa - acaso herida - y aparta asqueado el cenicero de fasos a medio fumar.

Más hacia el sur, otro lírico creído observa desde su buhardilla cómo la nieve ha vestido de blanco, arbustos y demás habitantes del jardín.


El mismo color, pinta desiertos en la pila de hojas que yace hace ya varias noches sobre una reseca mesa. Sólo manchas de café frío escapados de una taza salpicando en formato fracaso los restos de un amor ajeno. (y el propio, también)

En una playa alejada, sentado sobre un médano húmedo, el trovador náufrago víctima sufriente, siente en su cara los primeros rayos que se cuelan por la manada de nubes púrpuras. La fuerza de una ola le arrebata el papel hecho boya que durante la noche ha estrujado con rabia una y otra vez. Maldita soga - tan merecida - - poor poor inocente - y todavía sin aparecer.

Una noche de insoportable calor, el sudoroso barbado, piel sepia, pechito herido, mantiene fija la vista en el cursor titilante. Espera que avance dando a luz palabras extintas. Pronto, como una burla, trinará su ostentoso canto el zorzal.

En cualquier rincón del planeta, alguien - otro u otra - lápiz en mano, intentará sacudir su desespero sin advertir qué estación climática caducó hace tiempo en el afuera.

Mientras tanto, aquí, en los altos de Av. Independencia, cuando los bellos elfos habitantes de la casa duermen placiditos, ella, ésta, yo - la que juega, se despereza, y danza; mea (por no decir caga) sobre todas sus culpas.

sábado, abril 19, 2008

prisioneros de una obsesión (tiralíneas)


foto: 'the guardian' - Basso Gianluca



buenos aires con barbijo

suda

carraspea
estornuda

bromear con la bruma de londres?


tu sur
allá

a lo lejos
una torre con 10 pinos

por fin
una cama mullida
- repetís una y otra vez -

la duda que horada
hasta donde la dejan

no será muy caro el precio?

no te me vayas a enfermar (más)

yo que vos bebería
sólo las nubes de guata azucarada
la espuma
guarda con la pócima que hechiza

el veneno dejalo en el fondo
donde tres
dragones enllamados
se ensortijan

en los cuentos de princesas
de longilíneos cabellos blondos
y castillos de roca azulada
los sapos juegan a arropar
al bello durmiente

pobre sade desamorado

en cada aurora le saca lustre
a la manzana roja
que caliente centellea
bajo su almohada

mientras
piensa

piensa y piensa


- fin del capítulo 14 -
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domingo, enero 06, 2008

pasión por la camiseta



la claridad le hizo añico los párpados
antes de tiempo

y el feca empezó a poguear impúdico
como si nada
como si siempre
con los fantasmas de su sabiola
al tiempo que bajaba lento los pies
de la cama al piso
acomodó la rebeldía de sus tetas
dentro de la musculosa 3 Ases XL blanquísima
aromada en Vivere
y escupiendo la última bocanada de sueño
echóse a rockanrollear

(ya sé
me lo decís siempre
te dejo con ganas
será que me aburro demasiado de mí
o lo que es peor
no sé cómo seguir)
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viernes, agosto 03, 2007

temor cerca del cielo



Aquél atardecer algo la animó a abandonar su refugio terrenal, tal vez el deseo impostergable de acercarse un poco más al cielo. Ninguna exquisitez. Subió la escalera, lentos los pasos, abrumados los pies; la vista apretada en ellos y al mármol de antaño. Abrió la puerta como quien no sabe y espía, y fue volver a descubrirlo en su azul amplio, aún altivo, tan rodeado. Y ella? Ella, una ella cualquiera entre el infierno de azoteas. Cómo amaba esa Buenos Aires mortecina a escasos segundos del eclipse... Sin embargo, acurrucada en el rincón trinchera pudo ver como una sombra enorme devoraba el asfalto empequeñeciéndola a tal punto de sentirse estiércol de escarabajo. Y fue barrilete sin hilo y fue jirón de niebla, enclenque barquito de papel yéndose a pique por la alcantarilla. Temor, terror, horror, a ese cielo de rapiña. El sol zarparía
pronto tan orgulloso como púrpura detrás de los perfiles sin dejar rastros. Y sus ojos se perderian en el linde, derramados de vuelo de gaviotas negras, detrás de un atisbo y el deseo inútil de perpetuarlo. Es tarde, una oscuridad tempestuosa y la aridez en la boca le anuncian a viva voz que es hora de cerrar la puerta y bajar los peldaños aún más lento que al subir.

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sábado, mayo 19, 2007

querés que te cuente el principio de un cuento?

Si hay algo que mortifica es el frío. Sino pregúntenle a mi naríz

Recuerdo una vez, en un viejo país, allá donde enormes palacios marmóreos se erigían como cíclopes fantasmagóricos por sobre cualquier hoguera mononita, había una princesa que tenía sus pulmones tatuados con golpes de ariete a causa de un asma bronquial que solía maltratarla cada invierno como verdugo sin tuétano.

Hete aquí que un buen día...
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Seguir a pampaylavia en Twitter Cris Quint

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